El Brujo, el Aprendiz de brujo, el Rabino, Sacha, y mucha, mucha más gente, pueblan esta magnífica novela histórica, thriller portentoso y gigantesco (también por las, en este caso, benditas mil y pico páginas) paseo por la segunda mitad del siglo XX, y por algunos de los lugares y acontecimientos que lo caracterizaron: Berlín, Hungría, Cuba, Afganistán, el Vaticano, Moscú...
Jodidamente adictiva, sólo le he encontrado una pega: su peso, aunque lo valga en oro (novelístico).
ps: hicieron hace unos tres años una serie sobre esta novela, con el mismo título, y producida por Ridley Scott, que no estaba mal, pero era mucho más aburrida que la novela. Puestos a dedicar unas horas al KGB y la CIA, no lo duden: la novela es muchísimo más interesante y entretenida.