Leía ayer, 22/8/04, en El País que el obispado de Rotterdam, en Holanda, reclama al seguro que tiene contratado por el tema de riesgos de accidentes laborales que le reintegre los 45.378 euros que han pagado a una persona víctima de los abusos de un sacerdote.
El seguro, claro, no paga. ¡Menudos son, los de los seguros!
¡Pero qué rostro hay que tener para reclamar esos gastos como si fueran indemnizaciones por accidentes laborales!!!
Y asombra también el final de la noticia: La frialdad con la que las compañías de seguros incorporan, si no lo hacen ya, claúsulas en las pólizas para aclarar, específicamente, que no cubren gastos derivados de abusos sexuales.
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